Entender la música, no solo repetirla.
Clases pensadas para desarrollar escucha,
criterio y creatividad a través del instrumento.
Me he formado entre la academia y el aprendizaje autodidacta, y eso me ha llevado a encontrar un equilibrio entre la teoría y la intuición.
La parte más técnica da herramientas y estructura, pero muchas veces la música necesita entenderse desde un lugar más natural, práctico y sonoro.
Las clases se adaptan a cada alumno y a su proceso. El instrumento es el punto de partida, pero trabajamos la música de forma más amplia: entendiendo cómo funcionan el ritmo, la armonía y la melodía dentro de las canciones.
A partir de la práctica aparecen conceptos como escalas, acordes o progresiones, siempre ligados a música real y a la escucha.
También analizamos temas, los tocamos y, cuando tiene sentido, los grabamos. La idea es llevar lo aprendido a un contexto musical real: tocar, escuchar, crear y entender mejor qué está pasando dentro de la música.